Y yo me incluyo dentro de esos locos.
Este fin de semana estuve de cumpleaños, era el cumpleaños de mi prima, tres añitos ya, y por eso decidimos ir toda la familia a casa de mis tíos en Lanzarote para celebrarlo, abuela incluida.
La verdad es que mis padres se lo montaron bien ya que decidieron ir por su cuenta así que a mi hermana y a mí nos esperaba mi abuela en el aeropuerto (no es que la dejáramos ir sola es que así lo quiso para llegar allí unas tres horas antes...) tomándose un café y una tortita y dirigiéndonos un saludo dudosamente cariñoso: Pazguatas!. Aún no sé porqué, por llegar tan sólo una hora y media antes al aeropuerto? El caso es que facturamos y demás y aparte de tener que cargar con su su bolsa llena de yogures y zumos para un viaje que dura apenas veinte minutos tuvimos que oir apróximadamente ocho veces la historia de su dentadura postiza.
Con suerte el avión no salió retrasado y el ruido del motor parece mecer a la superabuela así que cuando ya la creíamos dormida se acercó el azafato con sus caramelos y...la despertó, ella ilusionada abrió los ojillos pensando que en la cestita había chocolatinas y descubrió para su disgusto que no eran más que caramelos así que mirando con cara de asco al pobre muchacho, giró la cabeza y refunfuñó no son chocolates! prosiguiendo su agradable (al menos para mí cabeza) sueño.
Una vez aterrizamos peleó por coger cuanto antes las maletas abriéndose paso en el gentío, gritó una y otra vez el nombre de mi prima para saludarla y protestó por el supuesto corte de pelo de la niña (que por otro lado sólo llevaba recogido el pelo).
En fin, llegamos a la casa, a la que he nombrado cariñosamente casa de los locos, porque nueve personas en una casa es demasiado personal aunque siempre divertido, a mí me tocó dormir con mi primo y con mi hermana en el salón, teniéndome que despertar todos los días como muy tarde a las ocho de la mañana y a voces, a pesar de todo...lo pasé muy bien y me reí a carcajadas incontables veces. Y así pasó mi puente de mayo:
El gesto: Que mi primo, el de la edad del pavo, el de los trece años, ese que no se levantó a saludar a nadie cuando llegamos, el mismo que dice que las tres cosas que mejor sabe hacer son jugar al fútbol, jugar a la play y molestar, me tapara suavemente para no despertarme antes de ir a clase.
El dato:La gran afirmación de mi abuela diciendo...Yo no sabía que eso se chupaba, me enteré después de lo de la secretaria de Clinton. Qué asco, por dios, habiendo manos, cara y ojos...Yo hacía lo del matrimonio sólo porque estaba dentro del matrimonio.
El absurdo:Para mi hermana y mi abuela:darse cuenta la última noche de que lo que ellas habían estado usando durante tres días como jabón de manos era gel fijador efecto mojado.
La intentona:Intentar ver en tan sólo quince minutos tres pelis diferentes, no enterándonos de ninguna porque nadie se callaba.
Las risas:Lo momentos Eye Toy con el SingStar, momentos Raphael y Leonardo Dantés no premeditados.
Lo mejor:La sonrisa de mi prima.
Lo peor:Bajar del avión y no encontrar a pizquito.