Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado, dijo ¿Jesús? alguna vez, yo no sé quién dijo qué ni en qué momento, la verdad es que no estaba allí, pero que ahora tire la primera piedra, en este caso en forma de comentario bloggero, el que nunca haya criticado ya sea bien o mal a alguien o alguna acción.
Yo no lo voy a negar, me encanta darle a la lengua, disfruto, lo paso bien, en definitiva me divierto, es un ejercicio más, ¿y la autocrítica? tampoco está mal, lo que pasa que tampoco hay que ensañarse con una misma o se puede terminar con el ánimo por los suelos. Aunque no voy a ser hipócrita esta vez, me autocritico bastante, y critico otro tanto. Antes me encantaban los programas de corazón, la televisión en sí me parecía algo apasionante, me distraía cuando estaba mal y me enseñaba mil cosas, me sabía de pé a pá todos los chismorreos, politiqueos y sucesos. Ya he perdido esa pasión, supongo que cuando algo se quema, utiliza y chotea tanto pierde encanto, ya ni sé porqué Mayte Zaldívar ha ido a la cárcel o a declarar, y aunque me sigue fascinando lo que sale a través de los rayos catódicos, como digo ha perdido su aquel.
Sigo criticando gran hermano (criticando para bien) pero me centro en mi propio gran hermano, que la verdad que viene a ser casi peor porque vivirlo no es igual que verlo, y he encontrado un foco ideal al que dirigir todas y cada una de mis críticas (siempre destructivas), no está bien, no para mí, ese foco me da igual (diciéndolo vulgarmente me la pela) pero no quiero destruirme a mí misma, no tan pronto, no ahora que viene lo bueno, no ahora que he descubierto mil cosas, pero qué hacer para evitar que todos tus malos pensamientos se dirijan a un sólo lugar?

Y todo esto por esta estupenda canción de Fangoria...me encanta Criticar por criticar.