Madrid se ha convertido en mi destino habitual, hoy por hoy no puedo pensar en un lugar mejor al que viajar cuando voy sola, cuando ella está allí. Así que el martes pasado volví a ir, repetí lo de siempre, poca cosa la verdad, la maleta la hago la noche anterior, normalmente me gusta llevar algo para comer en el avión pero pensé...total, si no puedo llevar ni agua, ya me compraré algo allí, creo que ese fue el principio de mi cadena de olvidos, o tal vez el querer arañarle unos minutos al reloj para seguir acariciando las sábanas de mi cama (es decir para seguir sobando), no empecé a echar en falta mi mp3 (el ipod lo tengo en proceso de resucitación) hasta que me bajé del taxi para coger la guagua hasta el aeropuerto y no empecé a echar de menos mi chaqueta hasta que me subí en la guagua y el aire acondicionado me recordó que iba muy fresquita, que no es lo mismo Las Palmas en noviembre (24º) que Madrid en noviembre (12º, tal vez más, hoy 16º). Al final eché mucho de menos mi agüita, 1'50€ por una botellita me parece excesivo así que pagué lo mismo por una cocacola de 20cl, hay que joderse y 2 euritos por unas pringles, aún eché más de menos mi mp3, sin la música no pude ni coger el sueño y tuve que conformarme con leer y releer la revista de cotilleos que me compré, la revista de spanair, y oir los ronquidos del de al lado y observar la boca abierta de la señora de al lado del roncador, un gran panorama. El tiempo me acompañó y Madrid lucía un sol perfecto que incluso calentaba. Tal vez fue su sonrisa, tal vez fue saber que ya estaba allí esperándome, tal vez sus abrazos, sus besos, sus manos suaves, ese tacto que jamás podré olvidar, ese tacto que busco continuamente. Tal vez es bueno saber que olvide lo que olvide nunca olvidaré el camino a sus brazos y a su corazón, tal vez es bueno saber que cuando me despiste y cometa algún fallo que me haga cambiar el paso ella me volverá a poner en el camino. Porque es seguro que no hay un camino mejor, un destino mejor que el de su corazón, que los abrazos cuando una esta dormida no se fingen y dicen lo que las palabras no pueden, no hay nada mejor que querer y que te quieran así.
Por cierto, en la vuelta también hubo algún olvido, mi móvil no quiso venir conmigo y hace que aún la eche más de menos, pero sigo sin olvidar el olor de su pelo y el calor de sus besos.
Y con esto de los viajes y los aeropuertos me he acordado de un monólogo que me encantó de Buenafuente en donde habla de las nuevas normas de seguridad en los aeropuertos (desde mi punto de vista totalmente absurdas y desorbitadas así como teñidas por el olor del dinero), aquí dejo el monólogo para que nos riamos todos un rato.
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2 comentarios
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Bueno a pesar de los olvidos ha estado bien no? ja ja. Espero que vengas prontito de nuevo, que sabes que tenemos un viaje pendiente a la nieve con ee gorrillo q te pones tan salao. Bueno mi niña que sepas que te echo mucho de menos, hace un dia que te has ido pero te extraño como si hiciera muchísismo más.
Un besito enorrrrrme
Por cierto decirle a Buenafuente que que yo sepa Cataluña no es ningún país no? o me he perdido algo?